2017 ha terminado.

2017 ha terminado. Hemos cumplido nuestras metas y nuestros propósitos del año pasado… jajaja, bueno, no nos engañemos, la mayoría de éstos no los cumplimos (yo sé que sólo nos atragantamos de uvas el fin de año)

Pero seamos honestos, pasaron muchas cosas. Nuestra fe fue puesta a prueba en cada uno de los aspectos de nuestra vida, alcanzamos cierto nivel de sabiduría y entendimiento, conocimos nueva gente, perdimos personas, pero, sobre todo, cada una de estas cosas nos enseñó algo y nos hizo fuertes.

En poco tiempo comenzaremos un nuevo año. Seguiremos siendo la misma persona pero con diferentes metas y propósitos.

Pero, ¿cuáles son estos propósitos? ¿Cuáles son nuestros planes? ¿Quiénes vienen incluidos en los planes? ¿Te has puesto a pensar qué es lo que realmente necesitas y quieres?

A veces, nosotros nos dejamos llevar por impulsos que nos hacen sentir bien al momento, pero en realidad es lo contrario. Debemos empezar un año con planes que tengan pies y cabeza y que dejen frutos buenos, que nos hagan sentir plenos y capaces al realizarlos.

Dios y nuestra familia son el centro de estos planes, con este respaldo podemos decir que seremos capaces de empezar un nuevo año con todas las ganas. Ya hemos dejado atrás el 2017, así como todo lo que pasó en el año. Son cosas del pasado.

¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2018!

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Un nuevo comienzo.

Ya has decidido regresar a casa. Has decidido crear un nuevo tú para poder avanzar pero, ¿Cómo le vas a hacer?

Arregla todo lo que deba ser arreglado.

Quizás perdiste amistades que no querías perder y que ahora te hacen falta, o quizás ya no tienes la misma relación con tu familia. Recuerda que los amigos y la familia siempre van a estar contigo para apoyarte; vale la pena recuperarlos.

Perdónate a ti mismo.

Ya lo que pasó pasó, no tienes porque lastimarte a ti mismo. Deja ir la vergüenza y el miedo. Sí, Dios ya te perdono, no hay porqué dudarlo.

No eres perfecto.

Algo de lo que debes darte cuenta es que jamás alcanzarás la perfección, pero que vale la pena luchar por ello. Es por eso que los errores cometidos en el camino ahora te enseñarán a ser alguien mejor.

Conócete a ti mismo.

Pregúntate qué es lo que quieres para poder continuar en el camino. Descubre a Dios y llénate de su presencia.

No te des por vencido.

Este camino de reconciliación con Dios es un proceso que lleva su tiempo, y sobre todo, necesitará de paciencia y fe, mucha fe.

Recuerda que Dios te está respaldando en las decisiones que tomes y en las acciones que realices. Pelea por lo que quieres y no te rindas.


No tengas miedo, que yo estoy contigo; no te desanimes, que yo soy tu Dios. Yo soy quien te da fuerzas, y siempre te ayudaré; siempre te sostendré con mi justiciera mano derecha. Isaías 41:10

Corazón roto.

De momento no me di cuenta que me estaba metiendo en una situación complicada. Era demasiado pequeña para darme cuenta que esto traería conflictos ne mi futuro y sobre todo, me haría sentir decepcionada de mi misma.

Honestamente, ¿necesitamos a alguien para sentirnos completos? ¿nuestro miedo es estar solos? ¿estamos dispuestos a empezar una “relación” con alguien que no conocemos para arruinar el futuro?

Siempre nos han repetido que debemos guardar nuestro corazón, ya hasta le hacemos burla al versículo de tanto que lo repiten, ya hasta nos cae mal. Pero ahora yo te lo digo, nos lo dicen por algo.

No entendí hasta que me metí con fuego y no supe controlar el sentimiento. Entendí que por algo nos lo advierte Dios, por algo nos dice que hagamos caso a sus enseñanzas y que las ocupemos para nuestra vida diaria, pues es un conocimiento necesario para resistir al mundo.

El hablar de un corazón roto no es cosa de un blog, es un tema que debe seguirse hablando, y es un tema que deben hacernos entender y mostrarnos las problemáticas que este puede traer. Pero sobre todo, es un tema que no debemos evadir porque todos hemos pasado alguna vez por un rompimiento, y desgraciadamente, muchas veces no sabemos cómo levantarnos.

Para las flores que intentan crecer sobre espinas.

En algún momento de nuestra vida llegamos o hemos llegado a esa fase donde queremos un cambio completo de todo lo que somos. Sea para bien, o desafortunadamente, para mal.

Ninguno elige la vida que le toca, nos es dada por el Padre, con un propósito y un plan.

Somos traídos del polvo hasta lo que ahora somos.

Somos hechos a Su imagen y semejanza.

Cometemos errores, los cuales nos llevan a ser las personas que ahora somos. Muchos los vemos como una enseñanza que nos hará triunfar en diferentes ámbitos de la vida. Otros lo toman como si alguien estuviera en contra de ellos. Pero recordemos que las pruebas nos son dadas para crecer espiritualmente y madurar, y Dios no nos da algo que no podamos soportar. Así que si piensas que has pasado por lo peor, ¡Felicidades! Eres más fuerte de lo que pensabas.

Pero, ¿Qué es lo que sigue? ¿Localizamos la enseñanza de las pruebas? ¿Seguimos cometiendo los mismos errores?

Todos hemos llorado, hemos reído, hemos sufrido, hemos ganado y hemos perdido. Y todos llegamos a un punto donde queremos que el cambio y la presencia de Dios esté presente en nuestras vidas.

“Demuestren con su forma de vivir que se han arrepentido de sus pecados y han vuelto a Dios” Mateo 3:8 NTV

¿Estamos dispuestos a renunciar a nuestros sueños para cumplir los planes de Dios?

Ahora que entré a la universidad pude entender parte del plan que Dios tiene para mi vida.

Mi escuela es aquella que se rige por valores, pero sobre todo, es aquella que enseña a los estudiantes a tratarse como familia.

En la institución existen ciertas costumbres que te hacen sentir como en casa.

Debo decirles que el primer día mi asesora de carrera nos comentó que que los alumnos de 2do año habían hecho una colecta voluntaria para ofrecernos un desayuno de bienvenida. (Ojo aquí, los alumnos de 2do año todavía no nos conocen).

El tercer día, al finalizar nuestro curso introductorio, nos dijeron que los alumnos de 3er y 4to año, como suelen hacerlo desde hace ya varios años, nos tenían una pequeña sorpresa.

¿Cuál era la sorpresa? ¿Nos darían una bienvenida al estilo “food war”? Ó ¿Nos aventarían globos con agua para después aventarnos harina y plumas y terminar como un pollo?

Mmmm no. Se supone que cada alumno dona una libreta voluntariamente, la cual está forrada y decorada personalmente. Ahaa, se me olvidaba, también obtuvimos una paleta payaso. #Glory

No se trata de lo que nos puedan dar (materialmente), sino de la intención que ellos tuvieron al regalar y disponer su dinero para personas que no conocen, aún.

Esto me hizo recordar algo que Dios me dijo hace mucho tiempo:” -los guiarás y harás de todos ellos una familia, porque eso son.”

Los “hermanos mayores”, como los llama mi asesora, fueron enseñados para amar su profesión, para respetar, enseñar y sobre todo, dar ejemplo a los más pequeños. Eso es lo que hace una familia.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con el título de este blog? Pues no es por ser mala onda, pero tendrán que esperar al fin de semana para leer el nuevo blog, jijiji.


Continuará…

Haciendo las paces.

“Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvamos a Jehová”.

Lamentaciones 3:40 RVR1960

Para una persona, el aceptar que ha fallado es difícil. 1 Corintios 10:13 dice: “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir”.

¿Te alejaste porque pensaste que Dios te dio mucha carga?  Verdaderamente Dios nos conoce tan bien que sólo nos da las pruebas que podemos manejar, y no somos los únicos, les pasa a todos.

El otro día me encontraba lavando los trastes (haha) y entonces había una olla que estaba quemada, porque bueno, mi hermana y yo no supimos cómo hacer el arroz, haha. Entonces al querer lavar la olla me dí cuenta que no se le quitaba lo quemado y que iba a ser muy difícil quitarselo, pero no imposible. Es por eso que la llené con agua caliente y la dejé remojando unos dos días. La lavé a los dos días y fue muy fácil limpiarla, pues ésta ya había pasado por un proceso para poder quitar lo quemado.

Así es como Dios obra. Cuando regresamos a Él y hacemos las paces debemos pasar por un proceso para quitar lo quemado y ser completamente restaurados.

Éste proceso no es de dos días. Éste necesitará bastante tiempo y sobre todo, necesitaremos ser fuertes ante cualquier cosa que nos quiera hacer caer de nuevo.

Si tú ya tomaste la decisión de regresar a casa a hacer las paces con papá, te felicito, pues éste es el primer paso para empezar con el plan que Dios tiene para ti. Lo importante es no alejarnos de nuevo. ❤