Una carta para aquellos que nos alejamos y regresamos. Varias veces. 

El miedo no es irnos de sus brazos, el miedo es regresar a ellos. Siempre pensamos que no somos dignos de volver a recibir el perdón que sabemos que Él nos otorgará (porque lo dice su palabra) porque recordamos todo lo que hicimos al estar fuera de sus brazos, recordamos que lo que hicimos nos gustó pero en cierto modo, no nos gustó. 
Al salir de su posada sentimos que es lo mejor debido a todos los problemas que pasamos mientras estamos con Él, pero claro, ¿Quién dijo que seguir a Cristo iba a ser fácil? 
Estando fuera, nos sentimos invencibles, sentimos que podemos hacer todo, y aunque lo hagamos, siempre está esa pequeña porción de “sabes que está mal” y aún así lo hacemos. Pero hay un momento cuando regresamos, en el cuál ya no nos sentimos identificados, ya no nos sentimos cerca de Él como la primera vez, cuando regresamos a congregarnos, ya no sentimos que estemos en casa, ¿por qué? Porque nosotros mismos nos encargamos de hacerle ver a todos que nos habíamos alejado de Dios, lo cuál hace que se cree un ambiente difícil para nosotros, entre nosotros y nuestros amigos creyentes. 
Todo por lo que alguna vez trabajamos se ha ido a la basura en tan solo un periodo pequeño de caídas. Pero, ¿por qué nos dejamos caer, por qué tropezamos? ¿Es acaso la mala enseñanza? ¿Es esto culpa de nuestros pastores? ¿es culpa de nuestros líderes? ¿Es culpa de nuestros padres? ¿Es culpa de los predicadores? La respuesta a todo esto es NO. A todos nosotros en algún momento se nos dio la oportunidad de elegir si queríamos seguir a Dios y comenzar una nueva vida, por que es o hace Dios, nos da libre albedrío de elegir lo que nosotros queramos, y nos dice que seamos fríos o calientes, no tibios. Al decir “sí, quiero seguir a Dios”, nos pusieron en un grupo de jóvenes, en el cual nos enseñarían lo que Dios establece en la Biblia y nos ayudarían a ser personas con un propósito. Si a alguien tenemos que echarle la culpa de nuestros tropiezos, es a nosotros mismos. 
Nosotros mismos tomamos esta decisión, y nadie nos obligó. Pero, ¿por qué seguimos cayendo? Seguimos cayendo porque pensamos que el publicar fotos bonitas, versículos, selfies con un quote dedicado a Dios, nos harán libres. Pensamos que con eso es suficiente “y que el mundo vea que amo a Dios”. Nadie dice que no lo puedes hacer, pero enserio, ¿selfies de emo con un quote para Dios? you’ve gone to far. 

~~¿Queremos regresar a Dios?~~ 

Olvidémonos del pasado y quitémonos de la cabeza esas pequeñas voces que nos dicen que “NO debemos regresar”. Dios nos da una hoja en blanco para poder escribir nuestra historia con Él. Y nos da una, pero nosotros debemos poner las demás para poder entregarle un gran libro de nuestros planes aquí en la tierra. 

Regresemos al Padre y esta vez que sea constante nuestro amor hacia Él. Dios es un Dios misericordioso y quiere atraernos de nuevo a su amor, sin importar cuán lejos hayamos ido, Él nos quiere de regreso. 

Entra en tu cuarto, en tu baño o en el lugar que solías usar para orar, y pídele perdón. Y esta vez, hagamos un buen futuro, tomados de la mano con Dios. 

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